Los procesos productivos de la empresa se centran en la calidad y están enfocados a la homogeneidad del producto. Después de una cuidada selección de los granos de café, en la planta de tueste y envasado se llevan a cabo análisis fisicoquímicos y sensoriales que determinan cómo se va a tostar el café y a mezclar cada partida. El café que se envasa en la planta está destinado principalmente a la Hostelería
Calidad, homogeneidad del producto y excelencia de sabor son las consignas de Calidad Pascual que lleva a gala en todas sus marcas y productos, como es el caso que nos ocupa, del café Mocay.
La calidad comienza en el mismo origen del café, donde la compañía realiza una esmerada selección de los granos para posteriormente pasar a la fase de tueste y envasado que lleva a cabo en su propio Tostadero Pascual, desde hace 24 años, para la obtención de la sublimidad del producto. El Tostadero está ubicado en la localidad navarra de Tajonar y el café que se envasa en la planta está destinado principalmente a hostelería.
En palabras de Teresa Beldarrain, directora del Tostadero, “nuestros procesos están basados en la calidad y orientados a la homogeneidad del producto”.
El café proviene de países tropicales donde se dan las condiciones climáticas idóneas para su cultivo. Altitudes superiores a 600 metros, tierras fértiles, normalmente volcánicas, temperaturas homogéneas y suaves durante todo el año, lluvias… Todos estos factores influyen en la cosecha, recolección y beneficio del café.
Estas circunstancias, que las define el país de origen del café, junto con las principales especies Arábica y Robusta, son las variables que marcan la diferencia entre los distintos cafés, sus ‘blends’ y su resultado final en taza.
“Las partidas de café son diferentes en el origen del café, en la temporada de recolección, en humedad, tamaño o diferentes características organolépticas, y nuestro trabajo y esfuerzo es conseguir el mismo sabor de cada producto en todos los momentos del año”, expone Lucía Pascual, responsable de Calidad.




