Hijos de Tomás es el primer proyecto de coctelería de la Familia La Ancha y el segundo concepto dentro del Hotel Thompson Madrid. Siguiendo un corte clásico con ‘twist’ distintivos, el espacio abierto de la coctelería se sitúa en la planta 8ª del hotel, ofreciendo propuestas más frescas y con guiños a ingredientes y gustos de la capital
El firmamento de la capital se toca con las manos desde el ‘skyline’ del Hotel Thompson Madrid en plena Plaza del Carmen, con vistas del centro de la capital a 360 grados. Solo hay que subir hasta la planta 8ª para adentrarse en un espacio de grandes dimensiones al aire libre que deja sin palabras a todo aquel que visita la terraza y que, además, prueba las creaciones ‘mixológicas’ que ejecuta con maestría Ana Gracia, ‘beverage manager’ del hotel y la encargada de dirigir la batuta en Hijos de Tomás. La primera coctelería del grupo hostelero La Ancha, ubicada en el interior de la propia estructura hotelera, y que en verano y hasta entrado el otoño, se sube al cielo de Madrid. No en vano, se hace llamar El Cielo de Hijos de Tomás.
Una vez allí, en las alturas, conducidos por un ascensor al que se accede con entrada directa desde la misma Plaza del Carmen, el visitante podrá acomodarse en una de las muchas mesas altas o bajas con que cuenta la terraza dispuesto a recrear su vista en los tejados, edificios y en la chispeante vida de la ciudad, y a deleitar al paladar con las variadas propuestas líquidas mientras observa a Ana Gracia agitando el ‘shaker’ con el vigor que la caracteriza.
Ana se ha hecho a sí misma en este mundo ‘mixológico’, mayoritariamente regentado por el género masculino, y ha sabido hacerse un importante hueco en el panorama de las mezclas. Como ella misma me dice: “Cada día las mujeres estamos más introducidas en la coctelería y nos encontramos más en el candelero. A las pruebas me remito, de camarera y ‘bartender’, actualmente soy la beverage manager’ del hotel”.
Ana Gracia comenzó en la hostelería desde temprana edad y ya lleva 20 años en el sector, dedicándose a la coctelería desde finales de 2016. Su labor inicial consistió en hacer mojitos y caipiriñas, y esas preparaciones atrajeron su atención. “Eso me gustaba más que poner copas de cualquier otra cosa”, apunta.




