Las ‘delicatessen’ DE repostería han encontrado su sitio en estas tiendas con cafetería para su degustación, a las que se les infunde artesanía y mucho amor en sus elaboraciones estando realizadas con los mejores ingredientes y en un clima sostenible
La historia de las tiendas – cafetería d’Alicia encuentra su razón de ser en el amor por lo que ofrecen. El mismo que su fundadora, Alice de Bievre, impregna en sus creaciones, que tanto hacen soñar a la clientela. Sus manos modelan un mundo mágico de dulzura en el que cobran vida auténticas ‘delicatessen’ hechas con elevadas dosis de cariño, pureza, honestidad, transparencia, naturalidad y compromiso con su entorno y su gente; conceptos que identifican la línea de trabajo de Alice y su equipo.
Andalucía y Bélgica conforman el corazón de Alice y, desde temprana edad, sus gustos culinarios comenzaron a marcar el camino que la llevaría hasta su profesión. “La pasión por la pastelería me viene porque me gustan los dulces. En Bélgica el chocolate es muy importante y por todas partes encuentras tiendas de bombones, galletas, pastelerías. Soy hija única y cuando me aburría de pequeña me ponía a cocinar para poder comer cosas que no encontraba en mi tierra andaluza”, comenta Alice de Bievre.
Una pasión que, con el tiempo, hizo que inaugurara una tienda en la localidad de San Pedro de Alcántara (Marbellla), hace ya 18 años, en el Centro Comercial Guadalmina, que fue la raíz de una familia de cuatro miembros ya que actualmente cuenta con otros dos locales más en la provincia de Málaga, dos en el Municipio de Estepona, uno en el Centro Comercial El Pilar y otro en su casco antiguo; además del ubicado en Sotogrande (Cádiz), en el Centro Comercial Sotomarket.
Un crecimiento constante, pero sin premura, con la quietud que otorgan las cosas bien hechas, que en d’Alicia están realizadas con los mejores ingredientes, de aquí y de allá, donde se encuentren -como por ejemplo el café illy que sirven en los locales- aunque privilegiando el km0.
La tradición en el modo de hacer las cosas, como lo hacían nuestras abuelas, “todo está elaborado sin aditivos, ni colorantes, ni conservantes, no hacemos premezclas, todo lo hacemos desde cero con ingredientes de muy buena calidad”, puntualiza.
Tartas, galletas, pasteles y tantas otras delicias que disfrutar ‘en situ’ o bien para llevar, con el sello de la artesanía implícito en todos los productos. Todo un mundo de fantasía que Alice nos relata.




