Cuidar los alimentos que ingerimos y cómo lo hacemos es una máxima, cada vez más, en nuestro día a día. Como si de un mantra se tratase perseguimos una dieta saludable y equilibrada en nuestra alimentación que nos convierte en expertos y exigentes consumidores, tanto dentro como fuera de casa. Productos como las salsas son claros ejemplos de soluciones sanas que nos facilitan la vida, aquella que denominaba como un carnaval la “reina de todas las Salsas”, Celia Cruz. Estas elaboraciones se pueden disfrazar de múltiples sabores, pero en su forma de producirlas cada vez dan más la cara. Según datos del MAGRAMA (Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente) facilitados por la Asociación Española de Fabricantes de Salsas, Caldos y Sopas, “durante el año 2014, los hogares españoles consumieron 111,3 millones de kilos de salsas y gastaron 387,2 millones de euros en estos productos. En términos per cápita, se llegó a 2,5 kilos de consumo. Las perspectivas del 2015, a falta de la disposición de datos, es que se han mantenido estables”. El de nuestro país, el español, es un mercado que no ha dejado de experimentar crecimiento en este ámbito desde el año 2009.
En cuanto al lugar de compra, “en 2014 los hogares recurrieron mayoritariamente para realizar sus adquisiciones de salsas a los supermercados (73,8% de cuota de mercado). El hipermercado alcanza en estos productos una cuota del 21,1%. Los establecimientos especializados representan un 1% y las otras formas comerciales el 4,1% restante”, explica la Asociación.
Si pensamos en este tipo de productos los primeros que se nos vienen a la cabeza quizás sean los tomates fritos, la mayonesa, el kétchup o la mostaza. Pero la sociedad cambia en sus gustos, como en todo. Aunque las presentaciones más clásicas presentan unas cifras de ventas más elevadas, en cuanto a su evolución, según afirma esta misma Asociación “las categorías más maduras son las más estancadas y los crecimientos se dan en categorías más jóvenes o menos exploradas. Así, el tomate frito acapara el 58,5% de todo el mercado en volumen y el 35,9% en valor. A continuación aparecen la mayonesa, con cuotas respectivas del 20,3% y el 25,8%, y el kétchup y mostaza (9,9% y 11,4%). Las salsas frías tienen también una importancia considerable, con porcentajes del 6,4% en volumen y del 14,2% en valor, mientras que cierran esta relación las salsas de cocinar (2,8% y 6,4%) y las salsas frescas (2,1% y 6,3%)”.




