Perteneciente al portafolio del grupo de restauración Monio, Casino es un referente en la ciudad y ofrece una cocina de temporada elaborada con una técnica perfecta que agasaja con sabores de siempre a la clientela, disfrutando de excelentes armonías vinícolas
Sí tronío irradia la Plaza de Cervantes de la bella e histórica localidad madrileña de Alcalá de Henares, que es considerada Patrimonio de la Humanidad, la gastronomía que ofrece el restaurante Casino, ubicado en el edificio del Círculo de Contribuyentes, no permanece a la zaga, sino todo lo contrario.
El restaurante Casino, del grupo Monio, se ha convertido en un referente culinario en la ciudad, al igual que los demás miembros que conforman este grupo de restauración creado por el joven empresario Fran Rodríguez, como son: Francesco’s Pizza, el local fundacional abierto en 2010 en la popular calle Libreros; al que le siguieron Casino, Taberna 7, la hamburguesería Frankie Burgers -presente también en Madrid-, Taberna San Isidro y Fino Bar.
En el restaurante Casino se degustan exquisiteces, platos bien ejecutados por el arte del chef Ander Galdeano, y a la enseña de un servicio impecable que capitanea Sergio Adán, su ‘maître’ y sumiller. Un auténtico anfitrión de la sala que derrocha conocimiento y hace sentir al cliente como en su propia casa, a la vez que lo deleita con excelentes armonías culinarias y vinícolas en cada plato.
Las propuestas culinarias que se ofrecen en Casino saben muy bien estar a la altura de la representatividad del traje que lleva puesto el local, un edificio construido en 1893 por el arquitecto Martín Pastells, todo un símbolo de la ciudad cervantina. Además, esas recetas hacen honor a una cocina local de ricas tradiciones, pero con la contemporaneidad de hoy.
Una historia que tiene su origen en 2016 cuando Fran Rodríguez asumió la gerencia del antiguo restaurante del Círculo de Contribuyentes, el club privado, que aún se conserva, y lo reinventó con una propuesta gastronómica fresca y sencilla, que tiene presente los sabores de siempre, pero que viste una decoración transgresora que recuperó la estructura original y sus detalles de estilo neomudéjar y triplicó el espacio de barra y cocina para dinamizar los servicios de comida y cena.




