Sorpresa, sencillez, ecuanimidad, armonía, equilibrio, altruismo, aptitud, conocimiento, afán de superación y, por supuesto, pasión, son ingredientes que bien sabe combinar Luca Anastasio en su coctelera cada día, y desde hace ya bastantes años, como les iré desarrollando a lo largo de estas páginas. Amante de la cercanía entre las personas, Luca llegó a nuestro país, que tantos parecidos tiene con su Italia natal, atraído además de por el buen clima y la gastronomía, por nuestra forma jovial y desenfadada de vivir la vida. “La forma de vivir y pasarlo bien es la mejor que hay en Europa. He estado en muchos países, pero el calor y ese modo de vivir el hoy, no lo he encontrado en otros sitios”, comenta Luca Anastasio durante nuestra agradable charla.
La afición por la coctelera le viene por pura vocación, casi de nacimiento se podría decir. Venido al mundo en la maravillosa ciudad de Amalfi, en la espectacular Costa Amalfitana, descubrió ese interés por el mundo del bar y la atracción por estar detrás de una barra cuando era un niño. “Un tío mío, que vivía al lado de nosotros, tenía un rincón-bar en su casa y cuando iba a verle solía meterme detrás de la barra y colocar las botellas. Me sentía feliz. Al igual que cuando pasaba horas y horas en la cafetería de mi primo viendo como trabajaban, como preparaban un ‘Negroni’ o un ‘Aperol Spritz’, los típicos aperitivos italianos, por ejemplo”, relata este barman, afincado en Madrid desde hace más de una década.
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