Virtù, además de otros premios, se ha colocado en la posición 26 de la lista Asia’s 50 Best Bars 2026, siendo esta su cuarta aparición consecutiva, y es uno de los referentes de la coctelería contemporánea en Tokio. La coctelería tiene una filosofía muy vinculada a la tradición de hospitalidad japonesa y al concepto de omotenashi: anticiparse a las necesidades del huésped y cuidar de la experiencia hasta en los detalles más pequeños
La cultura del sabor, el amor por el territorio, el gran respecto por sus productos, el esmero y la atención por los detalles, la técnica en las elaboraciones, el buen hacer también en el servicio y en la acogida y recibimiento que dispensan son atributos del país nipón.
Acercarse a esa cultura del gusto japonés no solo significa degustar su excelente gastronomía elaborada en sus restaurantes o en sus mercados callejeros, también quiere decir descubrir su coctelería, que ha desarrollado una identidad propia situándose en el olimpo mundial de la mixologia.
Virtù, el bar del Four Seasons Hotel Tokyo at Otemachi vuelve a situarse entre las 50 mejores barras de Asia, de hecho, ha conseguido la posición número 26 en el ranking Asia’s 50 Best Bars 2026, y lleva cuatro años consecutivos apareciendo en esa prestigiosa lista, lo que le convierte en una de las mejores puertas de entrada para descubrir la singular cultura coctelera de la capital japonesa que ha sabido hacerse un gran eco más allá de sus fronteras.
Además, Virtù ha recibido también reconocimientos como el ‘Best Service de Tatler Asia’ y el ‘Michter’s Art of Hospitality Award’.
Sin duda, Virtù es uno de los referentes de la coctelería contemporánea en Tokio, encontrándose al frente de su propuesta Keith Motsi, head bartender y responsable de las operaciones de bebidas de Four Seasons Hotel Tokyo at Otemachi, cuyo recorrido por distintas ciudades asiáticas y europeas se refleja en una visión de la coctelería que conecta culturas sin perder de vista el carácter local.
Tokio es un gran ejemplo de la evolución de este arte mixológico. La ciudad reúne una extraordinaria diversidad de barras, desde pequeños establecimientos especializados hasta espacios que han llevado la coctelería japonesa a los grandes rankings internacionales. En todos ellos se repite una misma forma de entender el oficio: precisión, respeto por el producto, atención al detalle y una hospitalidad en la que cada gesto cuenta.
La coctelería japonesa tiene una manera particular de entender el trabajo detrás de cada bebida. El hielo, la temperatura, la cristalería o la forma de presentar y servir un cóctel reciben el mismo cuidado que los ingredientes que lo componen.
Se trata de una filosofía muy vinculada a la tradición de hospitalidad japonesa y al concepto de omotenashi: anticiparse a las necesidades del huésped y cuidar de la experiencia hasta en los detalles más pequeños.
El producto local también tiene un papel fundamental. Ingredientes como el yuzu, el ume, el hojicha, el shiso o el hinoki, junto a destilados como el shochu y el whisky japonés, han encontrado en las barras de Tokio un nuevo espacio para mostrar su versatilidad.
Por tanto, la coctelería incorpora referencias japonesas para crear una expresión contemporánea de la identidad gastronómica del país









