De carácter familiar, tradicional, de naturaleza sostenible, sus elaboraciones culinarias artesanales priman la calidad de la materia prima, que es de proximidad y del día como los pescados. Un establecimiento que agasaja a la clientela con un trato cercano haciéndole sentir como en casa
La naturaleza es bella de por sí. No necesita adornos ni abalorios. Las obras de los seres humanos generalmente exaltan ese esplendor y, a veces, no solo en cuanto a la contemplación visual se refiere. En esa admiración, el paladar también tiene mucho que decir.
Esto sucede al sur de Andalucía, en la paradisíaca playa de Bolonia en el término municipal gaditano de Tarifa. Allí, en la ensenada de Bolonia se halla enclavado el Restaurante Otero, divisando el Parque Natural del Estrecho y junto al conjunto arqueológico Baelo Claudia declarado Monumento Histórico Nacional, que recrea lo que fue una ciudad-factoría romana, importante en la época por sus conservas y salazones, y que en la actualidad sorprende por su buen estado de conservación.
En esa confluencia entre dos mares, el Atlántico y el Mediterráneo, el restaurante mantiene su impronta familiar con los pasos marcados por la tercera generación bajo el ritmo de sus fundadores, Isidoro y María. Abuelos de los hermanos Carlos e Isidoro Barranco Otero, actuales regentes de este negocio que les vio nacer y que se lleva de calle a la clientela desde hace muchos años.
Isidoro y María fueron los artífices de alegrar los paladares desde 1958 con su cocina sencilla, en la que primaba la calidad y frescura del producto de la zona, y de agasajar a los comensales con un trato cercano y familiar.
Precisamente, sobre estos pilares se ha construido siempre la filosofía de este establecimiento que, hoy en día, conservan intacta sus nietos como hicieron anteriormente los padres de estos, -las hijas y yernos de Isidoro y María-, hasta el momento de su jubilación, que fue cuando cogieron el relevo Carlos e Isidoro.




