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por casualidad como relata su curiosa

historia.

Pedro Domecq Loustau

, que

ya destilaba aguardientes para encabezar

sus vinos generosos recibió un encargo

de un comerciante holandés solicitándo-

les 500 botas de aguardiente, sin límite

de tiempo ni precio. Para ello, Domecq

tuvo que ampliar sus destilerías dotán-

dolas de los mejores alambiques y de

las técnicas más modernas. Las limpias

y transparentes “holandesas” obtenidas

costaron una fortuna y como el comer-

ciante no pudo pagar ese precio, las bo-

tas quedaron almacenadas en la bodega

jerezana. Esas “holandas”, en contacto

con la madera envinada que había ser-

vido para la crianza de Jerez, adquirie-

ron el color oscuro de los pigmentos del

roble, ennobleciéndose con los aromas

del vino. Cuando Pedro Domecq lo pro-

bó, comprendió que había obtenido un

brandy de gran personalidad.

BODEGAS BARBADILLO

Bodegas Barbadillo

comercializa

Brandy Solera

y

Brandy Solera Gran

Reserva

. La historia de este último es

muy particular, haciendo que sea úni-

co y diferente, según detallan. En 1821,

cuando

Don Benigno Barbadillo

se

estableció en Sanlúcar de Barrameda

para comenzar en el mundo del vino,

compró varias bodegas, cuyo origen

se remontaba al año 1700. En aquellos

días se recurría a aguardientes de uva,

también conocidos como “holandas”, su

función era dar más fuerza a los vinos

que se elaboraban. De esta forma nació

la costumbre de hacer una selección con

las mejores “holandas” para usarlas con

los mejores vinos de la bodega.

Estos aguardientes se conservaban en

botas de roble americano, que al “en-

solarse” fortuitamente (situarlas a ras de

suelo) dieron lugar al Brandy de Jerez.

Este Brandy se elabora por medio del

tradicional método de solera y criaderas,

y acredita una vejez superior a veinte

años, avalada por el Consejo Regulador

del Brandy de Jerez. Gracias a este enve-

jecimiento, excepcionalmente prolonga-

do, da lugar a un brandy con un intenso

color ámbar-caoba dorado, con reflejos

verdosos, aroma punzante y complejo

carácter balsámico, con notas vainilladas

de roble.

Unos brandis que cuentan con diversos

galardones y que en este 2017, el Brandy

Solera Gran Reserva Barbadillo ha obte-

nido una valoración de 95 puntos en la

crata quedó gratamente impresionado

y sugirió que a tan noble producto se-

ría más acertado ponerle el nombre de

su ascendente el Gran Duque de Alba,

Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel,

que había engrandecido la casa de Alba

y era un importante personaje histórico.

Sus brandis envejecen en botas de roble

americano de más de 60 años, las cuales

han sido previamente envinadas con di-

ferentes tipos de vinos de Jerez, lo que

aporta al brandy matices singulares. En

el caso de la gama Brandy Gran Duque

de Alba: el Oloroso Muy Viejo 15 años

para

Gran Duque de Alba

, el Pedro Xi-

ménez ‘Don Guido’ para

Gran Duque

de Alba XO

y el Palo Cortado ‘Dos Cor-

tados’ para

Gran Duque de Alba Oro

.

Marcas de vinos de Jerez de Williams

& Humbert que han sido premiadas in-

ternacionalmente y con una vejez, en el

caso de los dos últimos-Don Guido y

Dos Cortados- de más de 20 años cer-

tificada por el Consejo Regulador de la

D.O. El tiempo de envejecimiento tam-

bién juega un papel importante en la

Foto cedida por Bodegas Barbadillo

Foto cedida por Bodegas Williams&Humbert

Guía Peñín Destilados, y el Brandy Sole-

ra Barbadillo, 90 puntos en dicha guía.

Álvaro

Alés

, director de ‘marketing’ y

comunicación de Bodegas Barbadillo

señala que están trabajando, de cara al

próximo año, en el lanzamiento de un

nuevo brandy que se situará en un esca-

lón intermedio entre el Brandy BB y el

Brandy Reserva Gran Solera.

BODEGAS WILLIAMS&HUMBERT

Williams&Humbert

es una de las bo-

degas del Marco de Jerez con más histo-

ria y tradición en la elaboración de vino

y Brandy de Jerez. Su marca emblemáti-

ca en el mercado nacional es

Gran Du-

que de Alba

, que fue lanzado en 1945,

cuyo nombre aristócrata tiene una razón

de ser. El agente de las Bodegas Williams

& Humbert en Madrid tenía una gran

amistad con Jacobo Fitz-James Stuart y

Falcó, XVII Duque de Alba, (padre de

la Duquesa de Alba) y ante el inminen-

te lanzamiento de un exclusivo brandy

le preguntó si podía bautizarlo con su

nombre. Después de probarlo el aristó-