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L O C A L E S

BUSINESS

BAR

West 42nd Concept Bar representa el dinamismo y la cultura cosmopolita

de la ciudad de Nueva York, a tenor de su decoración, propuestas

culinarias y cócteles que armonizan con platos a la perfección

E

l conjunto de recuerdos que no solo almacenaron en la

memoria, sino también en el sentido del gusto, son los que

motivaron a los propietarios del

West 42nd Concept Bar

,

un local inspirado en la ciudad de Nueva York que tanto

les atrae, a crear un concepto gastronómico muy neoyorquino in-

augurado el pasado mes de septiembre en el barrio de Salamanca.

Pese a que ya contaban también con un restaurante en Madrid

llamado

Café del Rey

, con el que hicieron su primera toma de

contacto con el mundo de la hostelería, su pasado profesional se

encontraba relacionado con el mundo de la moda.

Centrados en esta nueva apertura,

Carlos Fernández

nos comenta

cómo él y su pareja

Víctor Cruz,

a raiz de sus numerosas experien-

cias en el extranjero aparte de Nueva York, tuvieron la oportunidad

de conocer muy diversos tipos de gastronomías que sumaron tam-

bién para conformar el concepto actual de su restaurante.

Para entender por completo el nombre de West 42nd Carlos nos

explica que el nombre del local hace referencia a la calle de Nueva

York en la que se cruzan Broadway con Times Square, el lugar

donde se concentran los teatros, las galerías de arte, las distintas

culturas, la gastronomía fusión, la repostería, la música y en defini-

tiva, la vida neoyorquina. Por tanto, es West 42nd un potente agluti-

nador de culturas y cocinas que bien podrían resumir las vivencias

de ambos artífices alrededor del mundo. “La base es una cocina fu-

sión en la que la que la parte principal es la cocina asiática, ‘nikkei’

sobre todo. Tiene toques también peruanos, aztecas, americanos y

continentales que representan cada una de esas culturas que he-

mos encontrado en esta zona de Nueva York”.

El otro gran pilar básico de este local es el maridaje de los platos

con los cócteles que proponen. Según argumenta Carlos “la gente al

principio se sorprende porque no está acostumbrada a esta clase de

maridajes, aunque algo menos los que han viajado mucho y han vis-

U

na pa r e j a

i dea l

to sitios en los que es más común comer y cenar con un cóctel. Estas

creaciones cocteleras no tienen un contenido de alcohol muy alto

para que se pueda saborear la comida. Nuestra propuesta gastronó-

mica se armoniza con un cóctel específico para cada una de ellas”.

Les presentamos varios ejemplos de estas armonías entre cócteles y

cocina fusión. Es el caso del ‘

Bao Bun’

, “es un pan chino que lleva

en su interior langostinos especiados, gallina japonesa, cacahuetes

y menta. Una propuesta que tiene muchísimos colores, texturas y

sabores y que está maridada con un cóctel que va a la perfección lla-

mado ‘

Curcuma Sauer

’. También podemos poner como ejemplo de

armonía la unión entre el ‘

Usuzukuri

’, el cual “consiste en unas viei-

ras laminadas con una cebolleta coreana, unos torreznos de calamar

y salsa ‘Kimchi’, y el cóctel ‘

Apple Mule

’, que lleva ron blanco, jarabe

artesano de jengibre, zumo de lima y zumo de manzana natural.

Lado Blanco

ha sido el estudio creativo que ha conseguido que

cada rincón del West 42nd sea un guiño a la Gran Manzana, con es-

pejos que simulan el efecto de los rascacielos, un suelo muy gráfico,

el puente de cristal que baja al salón privado de la planta inferior,

e incluso la barra es un reflejo de la personalidad de la ciudad. El

valor que se otorga a la coctelería también es perceptible y conecta

con la premisa de la ciudad. “La barra principal juega un papel muy

importante: está decorada como las barras de los hoteles de Nueva

York de los años 70 y 80, es la parte más importante del restaurante”.

Incluso también se puede tomar como alusión al trasiego de una

gran ciudad al hecho de que el restaurante busca vivir en un constan-

te movimiento dando servicio en todas las franjas horarias posibles:

desde el desayuno, comida y cena principales, hasta los ‘brunch’ de

media mañana en fines de semana y festivos y los ‘after work’ de

tarde-noche. El local ha destinado además una zona representativa

del ‘street food’, donde tomar ‘bagels’, ‘cupcakes’ y tartas americanas

como la ‘red velvet’.