La sencillez es grandeza. Pero tiene que tener buenos anclajes. Una genuina gastronomía italiana y una excelente materia prima para su elaboración, la que buena parte de la misma lleva el sello de la empresa Negrini, importadora y distribuidora de productos enogastronómicos de alta gama, son los pilares culinarios del restaurante Ouh Babbo, de Madrid, con casi doce años de existencia. “La obsesión del restaurante es que sea 100% italiano, para todos aquellos que sepan apreciar la cocina italiana de verdad. Una cocina muy sencilla y basada en la inmejorable calidad de la materia prima. Incluso, el local también cuenta con un horno de leña, auténtico napolitano y artesanal, de hecho, estuvieron una semana trabajando para construirlo, y en él se hace la ‘pizza’ como ‘Dios manda’. Ni que decir tiene que todos los ingredientes, hasta el tomate, son importados de Italia”, comenta Bruno Squarcia, propietario del establecimiento junto con su esposa Trini Sau. ¿Bruno Squarcia? ¿He leído bien? Se preguntarán. Entendemos que les suene familiar el nombre del propietario de este establecimiento ubicado en los aledaños del madrileño Teatro Real, en la zona palaciega de la capital, y es que Bruno Squarcia comparte su pasión por la restauración y particularmente por la transalpina, derivada de la gran influencia de su padre, nacido en la región italiana del Lazio, al que homenajea con Ouh Babbo, y de su familia paterna, dedicada a la gestión de hoteles y restaurantes en Italia, con otro de sus grandes amores profesionales como lo es el mundo artístico al que pertenece. Actor y cantante, Bruno recorre los escenarios de teatros, las pantallas cinematográficas y platós de televisión desplegando su arte, el cual también se deja sentir en Ouh Babbo principalmente los jueves por la noche cuando se arranca a cantar canciones italianas de otras épocas, acompañado de su mujer, percusionista, ofreciendo ambos, junto con una banda de amigos, un pequeño ‘show’ en el restaurante, tal y como me señala durante nuestra agradable conversación.
Por tanto, si desean también disfrutar de esa serenata musical, deben reservar su mesa con dicha petición, como apunta Bruno.
Como ven, espectáculo en la sala, en la que hace sus funciones el propio actor, relevado en ocasiones por su esposa, y en las recetas que se ofrecen a los clientes, encargándose Bruno de poner la nota creativa en los platos de autor que se brindan a los comensales, aunque la ejecución corre a cargo del chef del establecimiento que es originario de Cerdeña. “La gastronomía es como un arte plástico, tiene mucho de intuición. Intuición para saber que sabores e ingredientes pueden casar bien, para después probar y comprobar los resultados. Hay que encontrar esa combinación que guste al comensal y que tenga el precio adecuado. La satisfacción del cliente del plato por la relación calidad-precio es fundamental. La cocina italiana no sólo se basa en la sencillez de la materia prima, sino en la combinación de lo natural. Por ejemplo, un plato hecho con ajo y aceite puede ser maravilloso, pero hay que saberlo hacer y poner mucho cariño en la elaboración”, afirma Bruno.
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